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Que secuelas trae la hepatitis B. ¿es grave? ¿es curable?

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La Hepatitis es la inflamación patológica del hígado por la invasión bien sea de un microorganismo o por la intoxicación con alguna sustancia como el alcohol. En particular, la hepatitis B es una enfermedad infecciosa del hígado en la cual el virus tipo B invade el órgano, el cual responde con una respuesta inflamatoria para combatirlo, generando mal funcionamiento hepático y algunos síntomas característicos.

Esta enfermedad es de alta prevalencia a nivel mundial y en algunos casos es potencialmente mortal. En lugares como África y Suramérica sigue siendo un problema de salud publica por su alta prevalencia de casos y un importante factor de morbimortalidad en los lugares de atención medica.

Este virus se adquiere mediante transmisión sexual, exposición a sangre o líquidos corporales de alguien infectado (semen, flujo vaginal, leche materna), intercambio de jeringas por uso de drogas intravenosas y de madre a hijo durante el embarazo (trasmisión vertical). Debido al mecanismo de transmisión, esta enfermedad es mas frecuente en adultos y en el caso de los niños, la disminución de casos es sorprendente y esto es gracias a la presencia de la vacuna para la Hepatitis B.

La mayoría de personas que adquieren la infección presentan una infección aguda con síntomas similares a una gripa y el organismo logra combatirla sin ningún problema. Sin embargo se puede dar el caso de que la persona no sea capaz de combatir la infección y se convierta en portador y por tanto transmisor crónico de la enfermedad.

Síntomas de infección aguda por Hepatitis B: fiebre, perdida de apetito, desaliento, pigmentación amarillenta de la piel y las conjuntivas y dolor en región superior derecha del abdomen. En este momento la infección debe ser tratada para evitar una falla hepática que puede incluso llevar al paciente a una necesidad de trasplante de este órgano. El hígado es un órgano vital que cumple funciones tales como producir factores de coagulación, procesar sustancias toxicas y crear bilis para la digestión de la comida. Por lo tanto, en caso de que la inflamación no se combata por equipo medico una persona corre el riesgo de presentar alteraciones en estas funciones, incluso puede llegarse a producir una cirrosis hepática (cicatrización del hígado).

La hepatitis B debe procurar ser diagnosticada rápidamente, hay medicamentos que combaten adecuadamente esta enfermedad tales como la Lamivudina y el Interferon. Los riesgos que se corren al no hacerlo son los mencionados anteriormente sumado a que estudios demuestran que pacientes portadores de Hepatitis B crónicamente tienen un riesgo mayor de padecer cáncer hepático. Por consiguiente, las consecuencias de no tratar esta enfermedad pueden llegar a ser mortales. Puede pasar de ser una infección pasajera a un obstáculo para la vida del paciente.

Para evitar el contagio de la hepatitis B, existen dos posibilidades, igual que sucede con la hepatitis A: las vacunas (inyecciones) y los cuidados personales.

Vacunación en bebés . Todos los bebés tienen que ponérsela. La primera inyección se administra en cualquier momento entre la 4ª u 8ª semana de vida, pero si la madre es portadora se administra a las 12 horas del nacimiento; la segunda, entre los 30 días s y los 2 meses de edad (dependiendo de cuándo se administró la primera); y la tercera, entre los 6 y los 18 meses de edad.

Vacunación en niños mayores y adultos . También pueden vacunarse los niños y los adultos que lo hayan hecho antes. La vacunación se realiza a lo largo de seis meses, durante los que hay que ponerse tres inyecciones en el plazo de seis meses. Los niños que no se han vacunado deben hacerlo. Pero además, este método preventivo, que se conoce como vacuna combinada, está especialmente indicado en:

-Viajeros en zonas endémicas del virus A y B: África, América del Sur, Mediterráneo Oriental, Sudeste Asiático, China y las islas del Pacífico (excepto Australia, Nueva Zelanda y Japón).

-Homosexuales masculinos con múltiples parejas.

-Usuarios de drogas por vía parental.

-Pacientes hemofílicos.

-Personal sanitario de hospitales.

Aunque la mayoría de los niños que reciben la vacuna no sufren ningún problema como consecuencia de la misma, a veces pueden darse problemas menores, tales como enrojecimiento o molestia en el lugar de la inyección. Los problemas más graves asociados a la misma son muy raros. No obstante no se recomienda la administración de la vacuna:

-Ante cualquier enfermedad más grave que un resfriado.

-Si después de una dosis de la vacuna se da una reacción alérgica intensa.

Otra posibilidad pasa por los cuidados personales, medidas higiénicas que todo el mundo debería adoptar, como por ejemplo:

-Usar preservativo cada vez que se mantengan relaciones sexuales.

-No compartir con nadie agujas para inyectarse drogas.

-Usar guantes si tiene que tocar la sangre de otra persona.

-No usar el cepillo de dientes o la máquina de afeitar de una persona infectada, o cualquier otra cosa que pudiera tener restos de su sangre.

-Asegurarse de que los instrumentos estén limpios, en caso de hacerse un tatuaje o perforación en alguna parte del cuerpo

Comentarios 

 
-2 #2 tania.07 13-03-2012 18:54
no mammeenn siimoon busco aser tareeaa ¬¬ ni se les entiendee nada a esta madree!!! -.-¡
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0 #1 yarizta 15-03-2011 17:31
esto encerio es un enrredigo
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