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Acerca de las respuestas ...

Las respuestas a preguntas formuladas, son contestadas por profesionales de diferentes áreas que dan una orientación en cada caso mostrando las diferentes alternativas a seguir. No son una solución definitiva, sino una guía que orienta, calma la ansiedad del momento, tranquiliza y traza caminos en búsqueda de soluciones definitivas y exitosas a problemas que nos agobian y que por su naturaleza nos hes difícil comentarlos con cualquiera.

Mi esposo peleó conmigo y la emprendió contra mi hija, está muy agresivo. ¿Qué hago?

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Introducción

La situación es bastante delicada, todas las parejas deben evitar involucrar a sus hijos en los problemas maritales, problemas que aunque los afecta y les compete, solo deben ser resultos en privado y entre la pareja, de modo que no los altere o les haga daño.  Desafortunadamente muchos padres en medio de su ira e inmadurez asumen a sus hijos como mediadores de los conflictos e incluso a veces como causa de los conflictos, debido al mal manejo que le dan a sus sentimientos y a la inadecuada canalización de la ira que experimentan en esos momentos hacia su pareja.

A pesar de que la situación pueda ser muy difícil para usted, trate de mantener la calma lo más posible, de modo no se generen más situaciones que lesionen la vida psíquica de su hija y por supuesto la suya.

Analizando el problema

Los problemas de pareja son muy comunes, lo sabemos y muchos obedecen a una o más causas dentro de las que se pueden mencionar:

Mala comunicación. A veces las dos personas son tan dominantes que no dan tregua para el diálogo, haciendo que la comunicación se caotice y se tergiverse absolutamente todo el contenido que circula en ella.

Toma de decisión centralizada. Esto significa que uno de los cónyuges toma control sobre qué, cómo. Cuándo y dónde la familia debe realizar las actividades, opacando totalmente al otro, lo que con el tiempo termina en ser un gran problema cuando el otro trata de retomar acciones para sentir que hace parte importante de las decisiones familiares.

Autoritarismo. Se relaciona con el punto anterior, aquí uno de los miembros de la pareja es avasallador, dominante y absorbente y no le da espacio al otro frente a nada incluyendo la crianza de los hijos, quienes están sometidos a total dominancia de ese padre.

Desigualdad en las responsabilidades del hogar. En una relación desigual, generalmente una de las personas termina haciendo el noventa por ciento de las actividades lo cual hace que experimente un gran peso y responsabilidad, que llega a cansar por la pasividad del otro.

Satisfacción sexual aparente. Si bien la pareja ha llagado a disfrutar las relaciones sexuales, llega un momento en que la dominancia de uno de los cónyuges termina dañando la relación sexual, porque sólo piensa en su satisfacción. olvidándose de la otra persona y casi sometiéndola a sus necesidades sexuales egoístas.

Baja actividad laboral de uno de los miembros de la pareja. Lo cual en principio no era problema porque se trataba de compartir, con el tiempo la persona dominante termina creyendo que es la otra persona la que tiene que cubrir por obligación los gastos familiares, sin ni siquiera darle opción para manejar el dinero que esa misma persona ha ganado.

Ambigüedad en la crianza de los hijos. Cuando no hay acuerdo en la crianza de los hijos porque coinciden las polaridades de dominante_ sumiso, dominante_ dominante, los hijos no tienen claridad en las normas de casa, que genera una situación ambivalente que confunde a los hijos y finalmente se termina en tensiones familiares.

Agresividad. Es una conducta muy frecuente en el medio familiar que configura maltrato y es quizás la causa más importante de disolución familiar.

La agresión es la disposición ante el ataque, constituye una actitud general ante la vida. El comportamiento agresivo es toda conducta que ocasiona daño a la integridad física o psíquica de otro individuo. Las tendencias agresivas de toda índole representan una parte considerable de las reacciones humanas y expresan un carácter reactivo contra las frustraciones y tienen por fin superarlas.

La agresión del hombre contra el hombre tiene una base tridimensional: una motivación biológica instintiva, una motivación psicológica que es la reacción agresiva a la frustración y una motivación sociocultural que es una agresividad competitiva.

El acto agresivo tiene un significado psicológico relacionado con la defensa propia, que desafortunadamente implica un ataque, es como si se dijera que la mejor defensa es el ataque. Así que el padre que emprende sus actos agresivos con los hijos, corresponden a personalidades explosivas e incontroladas que tienen reacciones de irá tumultuosas, que terminan lesionando física o psicológicamente a los hijos dañando su autoconcepto y generando sentimientos de inadecuación y resentimiento.

La agresión es la respuesta a la intolerancia, a la frustración. Cuando una persona no tolera la frustración y no es capaz de postergar la su satisfacción, termina en agresión con el medio que le es hostil.

La agresión se clasifica en :

Directa, indirecta o desplazada, encubierta y larvada.

La agresividad directa: va directamente contra la persona u objeto. Es destructiva, violenta y utiliza las amenazas. Es la que generalmente emplea una persona directamente con el objeto que le genera, según él o ella la cólera.

Agresividad indirecta: Es libre, pero sufre u desplazamiento contra personas o entidades que no han sido la causa de la frustración. Este es el caso del padre que la emprende contra los hijos, cuando en realidad quisiera agredir a la madre.

Agresividad encubierta: Es una forma de imposición enérgica para afirmar una situación de superioridad y exigir obediencia y subordinación de los demás. Es propia de las personalidades explosivas y neuróticas.

Agresividad larvada: Es una forma indirecta de agresión, con desplazamiento, expresándose como una amenaza de agresividad indirecta: Se usa la calumnia, la mentira, la ironía y la broma en las que encierran casi siempre la agresividad.

Este comportamiento puede ser la conclusión del análisis de la situación o simplemente ser una respuesta instintiva ante la amenaza, quizás ante la separación posible o una forma de eludir las responsabilidades del hogar, es una agresión sin elaboración, sin discernimiento. Sería una especie de cobardía ante la amenaza.

En los actos agresivos hacia menores está comprometido la constitución de personas seguras, equilibradas con posibilidad de crecer en armonía y en ambientes enriquecidos y afectuosos. Cuando esto no sucede y es el mismo padre o madre quienes atentan contra los hijos, dejan serias y profundas huellas en sus vidas, al punto que pueden incluso influir en el crecimiento y desarrollo no sólo pontoestatural, sino, también psicológico.

Un padre que agrede a sus hijos como una forma encubierta de agredir a la esposa es señal de frustración ante las demandas que exige una familia.

Los hijos son un tesoro, son la herencia de DIOS y la herencia que le dejamos a las futuras generaciones, de manera que es una responsabilidad social protegerlos del maltrato intrafamiliar.

Comprensión con actuación

Sin duda la relación está bastante deteriorada lo que significa que si aún existe el amor de base, a pesar de las situaciones de agresión, la familia se someta a tratamiento psicológico.

Si usted cuenta con suficiente fortaleza psicológica y espiritual, estaría en la posibilidad de generar o permitir la oportunidad para poder hablar con su esposo abierta, clara y tranquilamente sobre la situación, empleando el tono de voz, los términos adecuados y precisos., así como una postura corporal dispuesta para la escucha. Es importante que ambos puedan expresar sus pensamientos y sentimientos al respecto, esto ayudará a aclarar la situación y a ayudará para que haya una mayor compenetración y comprensión mutua.

Apoye el autoconcepto de su hija permanentemente y exprésele el amor que siente por ella. Esto la hará sentir más valorada y segura de sí misma.

Hable con su esposo para que practique el genuino perdón con alternativas para el cambio de comportamiento es una de las opciones que permitirá renacer la relación con la hija, ella seguramente estará esperando a que esto suceda. Recuérdele que el adulto es él y que es él el que tienen que modelar una conducta equilibrada ante sus hijos.

Ayude a su pareja a reconocer la necesidad de asesoría profesional para superar la situación de manera que se preserve la relación afectiva de manera equilibrada.

Acuerden con su pareja aquellos aspectos en los que cada uno espera mayor comprensión y en los que cada uno logrará autocontrolar .

Establezcan en conjunto las actividades que podrían empezar a recuperar o a innovar en la relación.

Es importante que programen visitas y controles psicológicos cundo identifiquen que la conductas agresivas, que son brotes de episodios psicopatológicos.

Cree la oportunidad para hablar con sus hijos y explicarles las características de la etapa que atraviesan como pareja de manera que ellos puedan comprendan e incluso asuman una actitud de apoyo.

Si lo anterior no funciona dadas las características de intolerancia que pueda tener su esposo, es importante que piense con urgencia en proteger la salud psicológica y física de su hija alejándola del agresor.

El Instinto de huida ante la amenaza y la destrucción es el comportamiento opuesto al agresivo. Aquí la persona está dispuesta alejarse, en lugar de dar pelea, en lugar de hacer resistencia, considera que vale más su conservación con un honroso alejamiento, que oponer resistencia a una situación que probablemente no cambie.

Alternativas de acción externas

Orientación psicológica:

Acuda, es muy importante eliminar todas las posibilidades del maltrato intrafamiliar, especialmente cundo los menores de edad están involucrados. Busque ayuda profesional urgente.

La atención psicológica implica total confidencialidad, el respeto por el sistema de valores y de creencias. La orientación se realiza dentro de la ética profesional y las decisiones que se tomen están centradas en las personas que son atendidas. Un aspecto muy importante es que las personas estén en disposición de recibir apoyo. En todo caso, dependerá de las características particulares del contexto y de la persona, de sus expectativas y de su sistema de creencias. Usted puede decidir en conjunto con su pareja si prefieren asesoría cara a cara o virtual y si prefiere ser atendido por un psicólogo o por una psicóloga. Asegúrese de consultar con un profesional con experiencia en el tema y que cuente con equilibrio psicológico.

Orientación espiritual:

El apoyo espiritual es una alternativa que le puede restaurar totalmente la relación ya que se logra el genuino y auténtico perdón y se consigue posibilidad para el cambio de la conducta. Le ayudará cubrir los vacios que experimenta y a comprender mejor las situaciones.

Le sugerimos que se asegure de asesorarse de una persona equilibrada espiritual y psicológicamente.

Comentarios 

 
0 #1 Ligia roso 28-01-2011 09:44
Yo creo que la gran mayoría del maltrato infantil se debe a esta causa, ignorancia de los padres para resolver sus conflictos. esto solo se consigue con una buena educación.
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