Spanish English
Idiomas

Portapaz

Sospecho que mi esposa tiene depresión y no sé como ayudarla.

E-mail

El estar dispuesto a ayudarla ya es un aspecto muy importante que influirá en el reconocimiento de los síntomas y en las acciones que tendría que usted como persona significativa para ella, realizar de

manera que le pueda proveer el mejor soporte afectivo emocional que pueda necesitar.

Lo primero y más importante es que se documente sobre el tema, que tenga en cuenta si recientemente ocurrió algún evento que pudo haber generado tal reacción, que evalúe en qué periodo de la vida se encuentra su esposa y que determine si ella presenta por lo menos más de dos de los síntomas de la depresión, así como la frecuencia, intensidad y magnitud en que se manifiestan.

De acuerdo con ello usted podrá formarse una idea de si se trata o no de una depresión, de cualquier forma es muy importante que busque ayuda profesional.

Profundizando en el tema

La depresión es una experiencia que pueden vivenciar las personas en algún momento de la vida como parte de los estados afectivo emocionales y de acuerdo, a las características biológicas y psicológicas, con la sensibilidad frente al medio y a la forma como enfrente las situaciones, sin que necesariamente obededezca a un cuadro clínico.

Dependiendo de la frecuencia, magnitud e intensidad con que se experimente y el tipo de pensamientos y conductas que la acompañen se podría o no hablar de una psicopatología que en tal caso requiere atención psicológica y/o psiquiátrica.

La depresión es un trastorno afectivo que debe distinguirse de la tristeza que se experimente por alguna circunstancia abrumadora originada en las características de los acontecimientos que haya vivido o esté viviendo la persona, ocasionado por algún evento o pérdida, la que puede ser temporal en tanto la persona supera rápidamente la situación con o sin ayuda profesional, sin embargo en estos casos debe ser valorada para determinar el diagnóstico real.

La depresión se caracteriza por una mayor duración de lo normal de las reacciones emocionales a los acontecimientos. Hoy día se ha incrementado la presencia de depresión como consecuencia de los cambios en las dinámicas familiares laborales y la reorientación de las actividades de sociales.

La mayoría de los estados depresivos tienen una duración limitada y con buenos porcentajes de recuperación espontánea como consecuencia de una historia psicológica equilibrada y un apoyo importante por parte de la familia, social y profesional. Los estados más difíciles de superar son más frecuente entre personas mayores y en aquellas personas con características de inadaptación social o que no cuentan de un apoyo social adecuado y cuyas historias familiares son desajustadas o disfuncionales.

La depresión como trastorno afectivo se agrupa en tres formas comunes: la depresión endógena, la depresión orgánica y la depresión reactiva o neurótica. Siendo las formas reactiva y endógena las de menor incidencia. La depresión endógena es la de mayor duración y de más difícil tratamiento, aunque presentan algunos síntomas comunes, se hace necesaria una valoración profesional para determinar el diagnóstico preciso del cual depende el tratamiento.

Depresión orgánica: Se presenta cuando la causa está asociada a un daño en el organismo como una lesión cerebral, epilepsia, tumores, Parkinson, Corea de Huntington, enfermedad de Alzaheimer, demencia senil, la acción de fármacos o una baja en la producción de litio. La depresión puede ser una característica anticipada de demencia arteriosclerótica.

Depresión endógena: Los casos más severos se denominan depresión psicótica especialmente si está asociada a periodos de excitación maníaca y aunque la intensidad de los episodios puede variar, las características cualitativas son mucho más graves que en los estados reactivos. Este tipo de depresión suele aparecer después de los cincuenta años, aunque se presenta también en algunos casos desde la adolescencia. Este tipo de depresión puede estar acompañada de paranoia, hipocondría y estados obsesivos. Los episodios de depresión endógena grave son de larga duración y con una duración mínima de seis a cuatro meses. El diagnóstico común es depresión bipolar debido a que la persona pasa de un estado maníaco a un estado depresivo.

Depresión reactiva: Parece coincidir con un acontecimiento adverso de la vida como la muerte de una persona querida, el divorcio o la separación, los problemas conyugales, problemas económicos, problemas laborales, el desempleo. No necesariamente aparece la depresión con el acontecimiento, sino unas semanas más tarde o meses después. La recuperación depende de las características de personalidad, de la historia de aprendizaje social y psicológico y del soporte social y afectivo con que se cuente.

Los signos o síntomas comunes de depresión se clasifican en psicológicos y físicos, aunque no todos aparecen de manera diferencial según el tipo de depresión y de acuerdo con las características de la persona.

Los síntomas psicológicos característicos son:

Bajo autoconcepto: Se experimenta un sentimiento de fracaso una pobre autoimagen, por ver inadecuadas sus ejecuciones, no estiman sus reales características y ejecuciones, es decir las tiene en baja estima, lo cual los conduce a formarse un bajo concepto de sí mismos originado en las ideas distorsionadas y catastróficas que tiene acerca de sí mismo.

Cambios de estado de ánimo: las personas dicen sentirse tristes, abatidas, desdichadas y pesimistas, sin esperanza y con tendencia a llorar con facilidad. En algunos casos pueden presentarse cambios de estado de ánimo repentino entre tristeza con llanto y alegría y risa sin correspondencia con los eventos del contexto. La situación puede ir acompañada de expresiones no verbales como expresión facial y postura que denotan decaimiento, presentación personal descuidada, aunque en ocasiones la persona está triste pero sonríe, lo cual es un indicador de disonancia cognitiva, es decir su expresión no corresponde a sus sentimientos. Algunos, los casos más difíciles se muestran inexpresivos o con expresión plana y manifiestan no sentir nada.

Pérdida del placer e interés: Dicen no disfrutar como antes, ni siquiera la comida, el sexo y las actividades sociales, el deporte, la familia, el empleo, ni las actividades de ocio como la TV. Sus actividades usuales como el trabajo, el estudio o la familia se viven como cargas insuperables difíciles de sobrellevar, lo cual aumenta sus sentimientos de inadecuación por la presión que sienten que ellos ejercen sobre su vida. Algunos pueden continuar con sus actividades usuales, pero no sacan satisfacción de ello.

Inutilidad y culpabilidad: Llegan al punto de desvalorizar las ejecuciones anteriores como poco o nada significativos y a auto reprocharse frecuentemente decisiones y metas no alcanzadas que se mira como la evidencia de la inutilidad y motivo de culpa lo cual puede incrementarse y retroalimentar el sentimiento y las ideas depresivas. Las críticas son aumentadas o magnificadas y asumidas como elementos que deben ser castigados.

Incapacidad: En algunos casos la persona manifiesta que no puede realizar actividades que antes solía hacer incluso las relacionadas con la vida diaria como vestirse, comer, bañarse, arreglarse, tender la cama o servirse un alimento, lo cual puede ser un signo evidente de depresión en aquellas personas perfeccionistas o con alta ejecución anterior.

Pensamientos suicidas: Se presentan por lo general en personas que presentan todos los síntomas anteriores y cuyas distorsiones cognitivas, es decir cuyos pensamientos autodescalificantes y catastróficos le impiden pensar en cualquier posibilidad de mejoría al punto que la única salida que ven es el suicidio. Cuando se observa que la persona ha llegado a ese estado es indispensable acudir a un profesional especializado de manera inmediata.

Ansiedad: Por lo general si hay depresión hay ansiedad por lo cual confunde la presencia de una u otra.

Dificultades para pensar: Las personas manifiestan dificultades de concentración y memoria, así como indecisión y vacilación excesivas. En los casos más críticos se observa reflexiones obsesivas sobre dudas personales y sobre aspectos negativos de la vida, que les impide un transcurso normal del pensamiento y ejecución en tareas cognitivas y sociales.

Obsesiones y paranoia: En tanto la depresión se hace cada vez más profunda se acentúan las preocupaciones obsesivas y respuestas rituales centradas en la desesperación que genera la situación, en algunos casos la personas acusan a otros de su estado ( paranoia) y manifestando insistentemente que están siendo perseguidos por ciertas personas o grupos.

Perturbación del sentido del tiempo: La percepción y el paso del tiempo puede llegar a parecerles interminable, percibiendo que se hace interminable la espera del algún tiempo de servicio, a una persona o una actividad, lo que le produce ansiedad adicional.

Despersonalización: En los casos más agudos de depresión algunas personas pueden llegar a sentirse apartados de la realidad como si estuvieran observándola a distancia sin participar emocionalmente en la situación.

Dentro de los síntomas físicos de la depresión se pueden presentar dos o más de los siguientes dependiendo del tipo de depresión y de la profundidad de la depresión en que se encuentre la persona: Pérdida de energía, lentitud y agitación, trastorno del apetito y peso, problemas de sueño, reducción del deseo sexual, alteraciones corporales como: dolor de cabeza, dolores de nuca, calambres musculares, neuralgia, boca seca, dificultad respiratoria, palpitaciones, indigestión, nauseas, dolor de espalda, sudor frecuente, temblores leves, imitación vesical, visión borrosa, dolores tipo reumático. Si el dolor ya existía la depresión hace difícil la tolerancia al mismo.

El tratamiento de la depresión grave incluye atención psicológica, psiquiátrica, médica, terapia ocupacional. Se incluye medicación con controles permanentes y apoyo psicosocial y familiar.

Comprensión sin actuación

Se presentaría en caso que usted asuma que se trata de una situación pasajera como producto de un hecho reciente que haya desencadenado la situación y que considere que su esposa cuenta con los recursos psicológicos y el apoyo familiar para superarlo en un tiempo normal. Por lo cual usted estaría en disposición de continuar brindándole su amor y soporte afectivo.

Comprensión y actuación

Compruebe que realmente se trate de una depresión al identificar los síntomas que presenta su esposa y continúe brindándole su amor, comprensión y soporte psicológico teniendo en cuenta que usted es la persona más cercana afectivamente y de la que ella espera el mayor apoyo sin reclamaciones.

Si la depresión es un diagnóstico real hecho por un especialista es muy importante que usted le ayude a seguir el tratamiento y que usted mismo modifique aquellas situaciones que le haya indicado el profesional.

Mantenga un ambiente lo más armónico posible y autenticidad en la expresión del afecto.

Realicen actividades y rutinas compartidas con la mejor disposición de manera que ambos disfruten el estar juntos.

Apoye su autoconcepto elogiando las actuaciones y expresiones positivas, así como su aspecto personal.

Permita y aliente a su esposa a continuar con sus actividades habituales de manera que no se desvincule de sus actividades diarias a menos que sea una recomendación profesional.

Organicen las actividades de manera que las rutinas diarias favorezcan las horas de dormir y se garantice un sueño confortable.

Ayúdele a redirigir los pensamientos negativos para que sean reemplazados por pensamientos reales y positivos sobre sus recuerdos, y actuaciones.

Alternativas de acción externas

Orientación psicológica:

Este es un caso en el que se hace indispensable un diagnóstico certero de manera que su esposa pueda recibir el apoyo profesional oportuno y acertado.

La atención psicológica implica total confidencialidad, el respeto por el sistema de valores y de creencias. La orientación se realiza dentro de la ética profesional y las decisiones que se tomen están centradas en las personas que son atendidas. Un aspecto muy importante es que las personas estén en disposición de recibir apoyo. En todo caso, dependerá de las características particulares del contexto y de la persona, de sus expectativas y de su sistema de creencias. Usted puede decidir en conjunto con su pareja si prefieren ser atendido por un psicólogo o por una psicóloga. Asegúrese de consultar con un profesional con experiencia en el tema y que cuente con equilibrio psicológico.

Orientación espiritual:

El apoyo espiritual es una alternativa que le puede ayudar a cubrir los vacios que experimentan y a comprender mejor las situaciones. Le sugerimos que se asegure de asesorarse de una persona equilibrada espiritual y psicológicamente.

 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

Usted esta aqui: Inicio